Desde que toqué con mis pies la hermosa ciudad de Nueva York, he quedado impresionado por sus bellos paisajes, edificios, y aquel hermoso río que divide la ciudad de Manhattan entre Nueva Jersey y Nueva York.

Aunque, a lo lejos podía apreciar con total claridad aquella hermosa estatua que simboliza la libertad, no podía olvidarme de lo ocurrido aquel 11 de septiembre del 2001. Es por eso, por lo que decí ir a visitar aquel lugar donde se encontraban ubicadas las famosas <<Torres Gemelas>>.

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Ubicación de una de las torres

La primera impresión, fue fuerte, intensa, a  mi mente vinieron recuerdos de cuando era niño con tan solo 11 años, aquella mañana en Argentina, me encontraba impresionado por las imágenes que la televisión  estaba mostrando, aquellos edificios impactados por unos aviones, que provocó el derrumbe total de las torres gemelas, yo, sin comprender, quede boquiabierto en ese entonces [..]

No obstante, empecé a contemplar todo a mí alrededor, imaginándome esos años gloriosos de las torres en aquellos años 90.

Al acercarme a una de las torres, o, mejor dicho, a lo que quedó de ella (aquel enorme cuadrado rodeado por unas bellas cataratas de agua que hacían brillar mis ojos), mi piel se erizaba al observar alrededor los nombres escritos de las muchas personas, que lamentablemente sufrieron el fallecimiento por aquel atentado.

Reflexión:

La vida tiene esas cosas que cuando menos lo pensamos “suceden”. Y, es así, que en ocasiones desperdiciamos esos momentos valiosos, con preocupaciones, sentimientos inertes, y una gran variedad de sensaciones inquietantes, llenas de infelicidad.

Es claro, que podríamos caer en lo más fácil, que sería juzgar un acto tan macabro como el que cometieron aquellas personas en el atentado del 11 de septiembre, muchos los llaman terroristas, pero yo, los llamo seres humanos, y es por la simple razón de que, a pesar de que ellos tengan una religión diferente y una doctrina errada, bajo mi criterio… estoy muy seguro, de que, no son diferentes a muchos de nosotros, teniendo en cuenta  que, a diferencia de que no cometamos estos actos tan tristes, podemos esconder dentro de nosotros un gran odio hacia el prójimo sin darnos cuenta,  y, con respecto a aquellas personas denominadas terroristas, podríamos decir que son iguales a nosotros, seres humanos, con pasados diferentes, es cierto, que nos une un sentimiento de tristeza y de desolación, qué, algunos logran controlar con el tiempo y vencer, y otros caen en la tentación del mal.

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Y, está, es la razón por la cual quisiera mostrar al mundo, que necesitamos ver más allá de lo que muchos canales de noticias nos muestran, lo sé, es triste encontrarse ubicado y caminando al rededor del lugar de los hechos, en Manhattan, fue, realmente  un Día gris…de luto, pero todo acto, sea agradable o desagradable tienen sus causas. Ya sea, por el sufrimiento que muchas personas padecen de pequeños, o, porque vivimos en un mundo donde la sociedad señala antes de aclarar.

Pero, las esperanzas no las perderé, porque sé, que en los rincones de este bello mundo, se encuentran personas dispuestas a defender muchos actos de maldad y que en silencio luchan por un mejor bienestar. Con lágrimas en los ojos, recordaré este mes de septiembre como el comienzo de un mejor mañana, con la esperanza de que algún día podré mirar al cielo sintiéndome libre en un mundo lleno de oportunidades y un sueño inalcanzable que espero pronto tocar.

Gracias Manhattan por mostrarme tu verdad. Tus sueños, tus fuerzas para levantarte, tu bandera y tus ríos, que recorren con ternura toda la hermosa ciudad. Gracias también por recibirme, por aclarar ciertas dudas que en algún momento sentí sobre ti, y por mostrarme que ensueños la libertad existe y que solo debemos alzar nuestra mirada y sentirla muy dentro, hasta que solo, seamos uno. Por siempre este mes, será tuyo. Septiembre, el mes de un nuevo amanecer.

También pueden disfrutar este relato, de manera visual con el vídeo de Youtube que con mucho cariño hice para ustedes. ¡Gracias!

Alejandro Larco, escritor de un Camino Dulce