Me decidí a investigar un sin fin de escritos ocurrentes, guardados y olvidados en mi cajón. No se que me ocurrió aquel día, pero sin duda marcaría un nuevo destino a mi vida. Y no es que sea un fiel admirador del destino, pero presentía que algo nuevo forjaba mi camino.

La palabra dolor y sufrimiento, yacían en cada hoja marcada con brutalidad casi rompiendo la hoja de aquel diario, que ha permanecido fiel a mi lado por muchos años.

Decidí tomar acción, algo que no había echo hasta este día. Siempre creía en la incertidumbre de un mañana, olvidando un presente maravilloso. Y es que el dolor que dentro de mi sentía, hacia inmóvil mis ganas de proseguir.

Decidí quitar cada una de esas hojas, donde las palabras dolor y sufrimiento se encontraban intermitentemente en cada escrito. Salí corriendo de la habitación, a un lugar lejano. Un parque.

Coloque bajo la sombra de un árbol, cada una de esas hojas. Mire al cielo, y contemple la brisa que abrazaba cada estimulo de mi piel. El silencio, a pesar de la muchedumbre perpetro en mi, una magia inimaginable. Latidos tan fuertes, que me trasladaban a un único lugar. Un parque.

Era ese el secreto. Era esa la razón por la cual las palabras dolor y sufrimiento, enmarcaron en mi diario por mas de 7 años. Había comprendido, que mi dolor causado por un sufrimiento interno arrebato lo mas lindo. El amor. Aun sin comprender su significado. Pero si sabia que se trataba de un amor único. Ese amor, simplemente era “yo”.

Ahora entiendo que sin el sufrimiento no hay dolor, y sin dolor no hay amor. Aprender sobre el amor, cuando mas dolor sientes, puede ser peligroso. Puede causar en ti, unas ganas inmensas de amar con locura, hasta el punto de que el corazón desee abrazar cada pétalo de una radiante flor.

Autor: Alejandro Larco