Los errores del pasado, un obstáculo impredecible:

Esta claro que en mas de una ocasión, solemos pensar que la verdad saldrá a la luz tarde o temprano, y que la justicia divina se encargará de poner en orden las malas decisiones tomadas anteriormente.

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¿Y porque pensamos de esta manera?

Es muy simple, y es porque no tenemos la valentía de aceptar nuestros propios errores, dejando a otros la responsabilidad de redimir algo que hicimos nosotros.

¿Ejemplo?

Errores añejos de un padre, sin dejarlo dormir por las noches, buscando excusas que lo libere de la responsabilidad y diciendo que Dios pondrá todo en su lugar. “Que su orden llegará, sin buscarlo”.

Y puede ser que esto sea así, en parte ¿pero de verdad debemos dejar esta responsabilidad a Dios? Algo que hicimos nosotros, ¿debemos delegarla a un ser divino?

Puede ser que esto nos ayude a liberar un poco nuestra conciencia. Pero no nos ayudara en absoluto, el curar heridas causadas por nuestras acciones. Y si Dios pudiese hablarme, estoy seguro de que me diría que enfrentara cada error cometido, y así él, podrá encargarse del resto.

Este es mi humilde pensamiento reflexivo, para ustedes.

Enfrentar nuestros propios obstáculos, puede librarnos del más despiadado pensamiento. Y es por eso por lo que Dios quiere, que la firmeza de tus pasos comience a formar parte de tus hábitos, y virtudes. Y aunque cada obstáculo cometido por tus propias acciones sea impredecible, tú puedas tomar decisiones inteligentes intentando hacer algo bueno, no solo por tu vida, si no por la vida de las personas que te rodean.

Se valiente, se fuerte y aprende a caminar con firmeza. Tu futuro dependerá de la decisión que tomes hoy.

 

Autor: Alejandro Larco / Escritor de un Camino Dulce

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Huracán Harvey // Reflexión

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#FuerzaHouston

Luego de lo que ocurrió el fin de semana pasado con el huracán Harvey, vuelvo a la escritura. Y es necesario tocar este punto y hallar una reflexión en lo profundo de este gran suceso que impacto en la ciudad de Houston.

Cuando ocurren estos acontecimientos, donde el ser humano no tiene control sobre la situación, es cuando nos damos cuenta cuán importante es ser solidario con el prójimo. Es cuando valoramos nuestras vidas, la de nuestra familia, la de nuestros vecinos, cuando perdemos la vergüenza, y sentimos la necesidad completa de hacer algo por la sociedad.

De querer salvar una vida, sin importar si esto nos lleve a correr grandes riesgos. Perdemos el prejuicio de mirar de que raza, color, religión o si habla en otro idioma. Encontramos la manera de comunicarnos, porque lo único que importa en ese momento crucial es la de dar la mano a quien la necesite.

Pero ¿porque esperar a que suceda algo para cambiar nuestra manera de actuar?

Tal vez no halla respuestas para esta pregunta. Pero así, como cada individuo que decidió salvar la vida de alguien arriesgando la suya, o decidió ser voluntario en los centros de refugios trabajando más de 12 horas por los afectados, o aquellos que decidieron compartir la poca comida que tenían para beneficiar a los más necesitados, también tenemos la potestad de elegir cambiar nuestra manera de pensar, de actuar sobre otros en momentos donde el clima se encuentre estable.

Tal vez, sin esperar a que otra persona lo haga primero, dar los buenos días y sonreír a otro ser humano pueda de apoco cambiar la historia de este mundo. Y aunque suene cliché esta palabra, no me cansare de repetirla. “En la unión del ser humano hacia él prójimo, podremos encontrar la paz”. Aquella paz que encontramos al ayudar a otro ser.

Esto fue más que un pensamiento, tenía la necesidad de reflexionar sobre lo ocurrido y compartirlo con ustedes.

 

Alejandro Larco