Septiembre, el mes de un nuevo amanecer en Manhattan

Desde que toque con mis pies la hermosa ciudad de Nueva York, he quedado impresionado por sus bellos paisajes, edificios, y aquel hermoso río que divide la ciudad de Manhattan entre Nueva Jersey y Nueva York.

Aunque a lo lejos podía apreciar con total claridad aquella hermosa estatua que simboliza la libertad, no podía olvidarme de lo ocurrido aquel 11 de septiembre del 2001. Es por eso por lo que decidimos ir a visitar aquel lugar donde se encontraban ubicadas las famosas <<Torres Gemelas>>.

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Ubicación de una de las torres

La primera impresión fue fuerte, intensa. A mi mente vinieron recuerdos de cuando era niño con tan solo 11 años, una mañana en Argentina, me encontraba impresionado por las imágenes que la televisión me estaba mostrando. Aquellos edificios impactados por unos aviones, que provocó el derrumbe total de las torres gemelas. Yo sin comprender, quede boquiabierto en ese entonces [..]

No obstante, empecé a contemplar todo mi alrededor. Imaginándome esos años gloriosos de las torres, por aquellos años 90.

Al acercarme a una de las torres (o de lo que quedó de ella, aquel enorme cuadrado rodeado por unas bellas cataratas de agua que hacían brillar mis ojos) mi piel se erizaba al apreciar alrededor los nombres escritos de las muchas personas que sufrieron lamentablemente, el fallecimiento por aquel atentado.

Reflexión:

La vida tiene esas cosas que cuando menos lo pensamos “suceden”. Y es así, que en ocasiones desperdiciamos esos momentos valiosos, con preocupaciones, sentimientos inertes, y una gran variedad de sensaciones inquietante y llenas de infelicidad.

Y es claro que podríamos caer en lo más fácil, que sería juzgar un acto tan macabro como los que cometieron aquellas personas en el atentado del 11 de septiembre. Muchos lo llaman terrorista. Pero yo los llamo seres humanos, y es por una simple razón de que, a pesar que ellos tengan una religión diferente y una doctrina errada, bajo mi criterio… estoy muy seguro de que no es diferente a muchos de nosotros. (ya que, a pesar de que no cometamos estos actos tan tristes, podemos esconder dentro de nosotros un gran odio hacia el prójimo sin darnos cuenta) y aquellas personas denominadas terroristas, podríamos decir que son iguales a nosotros, con pasados diferentes, pero que nos une un sentimiento de tristeza y de desolación que algunos logran controlar con el tiempo y vencer, y otros caen en la tentación del mal.

20170620_172117Y esa es la razón por la cual quisiera mostrar al mundo, que necesitamos ver más allá de lo que muchos canales de noticias nos muestran. Lo sé. Es triste estar ubicado y estar caminando al rededor del lugar de los hechos como lo fue Manhattan. Día gris, de luto.

Pero todo acto, sea agradable o desagradable tienen sus causas. Ya sea por el sufrimiento que muchas personas padecen de pequeños, o porque vivimos en un mundo donde la sociedad señala antes de aclarar.

Pero las esperanzas no las perderé, porque sé que, en los rincones de este bello mundo, se encuentran personas dispuestas a defender muchos actos de maldad y que en silencio luchan por un mejor bienestar. Y con lágrimas en los ojos, recordaré este mes de septiembre como el comienzo de un mejor mañana, con la esperanza de que algún día podré mirar al cielo sintiéndome libre en un mundo lleno de oportunidades y un sueño inalcanzable que espero pronto tocar.

Gracias Manhattan por mostrarme tu verdad. Tus sueños, tus fuerzas para levantarte, tu bandera y tus ríos, que recorren con ternura toda la hermosa ciudad. Gracias también por recibirme, por aclarar ciertas dudas que en algún momento sentí sobre ti, y por mostrarme que ensueños la libertad existe y que solo debemos alzar nuestra mirada y sentirla muy dentro, hasta que sea uno con nosotros. Por siempre, este mes será tuyo. Septiembre, el mes de un nuevo amanecer.

También pueden disfrutar este relato, de manera visual con el vídeo de Youtube que con mucho cariño hice para ustedes. ¡Gracias!

Alejandro Larco, escritor de un Camino Dulce

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Primer día en Nueva York + Caminando por Chinatown

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Manhattan, NY (Fotografía por Alejandro Larco

Los primeros pasos realizados por las calles Neoyorquinas, quedé impactado por la gran circulación de automóviles que había. Eran las 11 de la mañana, del día martes 20 de junio. Primer día de verano, y ustedes podrán imaginar a que conlleva eso. A pesar de eso, el día se mostraba alegre, fresco y radiante.

No obstante, disfrutaba el recorrido del taxi hacia nuestro primer destino que sería el hotel. Edificios muy grandes, y el resplandecer de sus calles iluminadas completamente, hacían disfrutar mi visión, pensando que sería una gran aventura descubrir lo que esta ciudad Neoyorquina podría ofrecer.

Al llegar al hotel, luego de una ducha y relajarnos con mi esposa. Decidimos ir a recorrer la ciudad y nuestra primera parada fue ir a un restaurante, necesitábamos recargar las energías del viaje.

Luego de comer, decidimos ir a Chinatown (barrio chino en inglés), vale aclarar que era la primera vez que nos adentrábamos a un subway (metro en inglés) desde que me encontraba viviendo en Estados Unidos. Dos años y medios tuvieron que pasar. La experiencia no fue grata, y está claro que en cada una de mis palabras hablaré desde mi experiencia siendo muy honesto con ustedes. La experiencia no fue agradable dentro del metro, por una simple razón. Primer día de verano, estábamos en el subterráneo, y como era una hora “pico”, había mucha gente, hasta el punto de que una vez dentro del metro, estaba totalmente completo.

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Chinatown (Fotografía por Alejandro Larco)

No obstante, al llegar a Chinatown o llámese barrio chino, nos quedamos asombrados. Sus calles con letreros realmente en chino (obviamente), pero lo que más me impacto fue que había muy pocos turistas, la mayoría eran residentes chinos y por lo tal, la lengua que predominaba en ese lugar era él mandarín y no el inglés. ¿Y porque digo esto? Porque en Buenos Aires, la ciudad donde viví por muchísimos años, también se encuentra un barrio chino, pero al recorrer ese lugar, muchos hablaban español y las personas que caminaban no eran todos chinos ¿se entiende?

Reflexión sobre Chinatown:

Comencé a experimentar la sensación de que me encontraba en China, sus tiendas de frutas desconocidas para mí, dulces, y venta de pescado a medio camino, hicieron querer recorrer cada vez más el lugar donde residen la mayoría de asiáticos en Nueva York. La unión de asiáticos en esa bella ciudad hizo comprender la importancia de permanecer juntos a pesar de la adversidad que podemos recibir. Ya que, ellos se unieron para defender sus derechos y protegerse del racismo.  Hasta el punto, de que la ciudad creciera cada vez más y ahora sea muy popular visitar en cada visita a Nueva York.

Satisfecho de mi recorrido por aquel barrio chino, llegue a la reflexión de que es necesario prestar más atención al ambiente donde nos encontramos, y que debemos dejar de quejarnos tanto por lo que no tenemos, y buscar la manera de ceder un poco nuestro deseo de ayudar, de unificar y lo más importante, progresar. Ahora, queda claro que es admirable el valor de muchos asiáticos que emigran a un continente, donde el lenguaje es totalmente diferente al de ellos, pero a pesar de eso, ellos intentan superar ese temor del idioma, e intentarlo hasta poder dominar.

es necesario prestar más atención al ambiente donde nos encontramos, y que debemos dejar de quejarnos tanto por lo que no tenemos, y buscar la manera de ceder un poco nuestro deseo de ayudar, de unificar y lo más importante, progresar.

¿Crees que podríamos aprender un poco más de ellos? No dudes en comentar este artículo, que desde mi punto de vista comparto con ustedes. Siempre con el respeto que merece cada ser humano, de este bello planeta. Y una vez más, gracias por leerme.

También pueden disfrutar de manera visual este grandioso relato, con el vídeo de abajo creado con mucho cariño para ustedes “Queridos Lectores“.

Que pasen una excelente tarde,

Autor: Alejandro Larco